sábado, 6 de febrero de 2016

TEMA 5.

RENÉ DESCARTES:

René Descartes.

EL RACIONALISMO:

El racionalismo es una corriente filosófica que surge en Europa durante los siglos XVI y XVII, que afirma que todo lo que existe y todo conocimiento derivado de ello ha de surgir de la razón. Se entiende como razón la observación de los objetos sensibles como fuente de conocimiento. El objeto de conocimiento del realismo es el propio conocimiento. Se busca el verdadero conocimiento a partir de la razón (conocimiento racional). El máximo exponente de esta corriente fue Descartes. Éste afirma que al igual que la razón se puede aplicar a otros campos científicos, se podría aplicar a todos los seres humanos, puesto que la razón es una y la misma en todos los seres humanos. Desde este punto,  la inquietud de Descartes se centra en la búsqueda de un saber universal e igual para todos los seres humanos, que sea evidente y verdadero.

EL MÉTODO:

En busca de una verdad universal, Descartes inventa lo que se llama "El Método". Tiene su fundamento en el sujeto del conocimiento, entendido como razón, y así se debe usar la razón para encontrar las verdades universales. Estas verdades universales que se entienden como certeza, son aquellas afirmaciones de las que no se pueden dudar. Los conocimientos que no ofrecen duda pueden proceder de dos fuentes: experiencia y deducción. La experiencia puede ser engañosa, pero la deducción proporciona conocimientos absolutamente ciertos. Así, se dice que las verdades que no ofrecen duda son construidos por la razón, y es creación de la mente. El conocimiento que la mente crea con claridad y distinción son claros porque manifiestan plenamente lo que son y distintos porque están separados del resto de conocimientos. Descartes entiende por método el conjunto de reglas ciertas y fáciles que hacen imposible para quienes las observe tomar como verdadero lo falso. Estas reglas son: La de la evidencia, La del análisis, La de la síntesis y La de la enumeración. La regla de la Evidencia dice que no se ha de aceptar como verdadera ninguna cosa que no se conozca como evidencia y evitar así la precipitación. El acto por el cual llegamos a los conocimientos evidentes es la intuición. La ley del análisis consiste en dividir las cuestiones que se han de examinar en el mayor número de partes posibles y necesarias para su mejor solución. La regla de la síntesis consiste en conducir ordenadamente los pensamientos empezando por lo simple, para ir ascendiendo hasta el conocimiento compuesto. La regla de la enumeración consiste en hacer en todo enumeraciones y revisiones completas para que se esté seguro de no olvidar nada.

LA DUDA METÓDICA:

La regla del análisis exige reducir en partes simples el objeto. Así, Descartes debe poner en juicio todos los conocimientos. En la duda se pueden diferenciar dos niveles. El primero de ellos radica en los sentidos, los sentidos engañan con frecuencia, en el color, en el tamaño... como nos han engañado alguna vez, no es posible o prudente fiarse de ellos. Al dudar de todo lo que conoce por los sentidos, Descartes se queda sin todo lo que había conocido mediante estos. Este primer nivel de duda se confirma por la imposibilidad de distinguir vigilia y sueño. Se dice que no es posible distinguir sin duda alguna vigilia de sueño, y por lo cual, los sentidos no son fiables. Pero todavía hay un segundo nivel de duda, ya que existen una serie de conocimientos no afectados por el primero. Son los conocimientos de la nueva ciencia que Descartes lo fundamenta en el solo proceder de la mente y que se ponen en duda recurriendo a un artificio que afecta a la mente. Se trata de un Dios engañoso o a un Genio Maligno. Es una duda universal e hiperbólica, puesto que con ella se duda de la existencia tanto de lo físico como del conocimiento e, incluso, de la existencia del sujeto.

PRIMERA CERTEZA:

Debido a la duda metódica, Descartes no conoce si existen los objetos fuera de él e incluso si existe su cuerpo. También desconfía de las verdades matemáticas. Así, la única existencia que sí puede confirmar es el sujeto del conocimiento, puesto que si estoy dudando, estoy pensando. El fundamento de todo está en este sujeto entendido como pensamiento. Así razona su famosa frase " pienso, luego existo." que era tan firme y segura que los escépticos no pudieron refutarla. Esta frase se convirtió en el primer principio de la filosofía de Descartes. Éste explica que en su duda metódica decía que todo era falso, pero que necesitaba que él, que pensaba fuera alguna cosa y una materia pensante. Esta primera verdad se convierte en modelo y paradigma de toda verdad, en criterio de certeza. Descartes toma esta evidencia como modelo de toda evidencia y, por tanto, de toda verdad. Así, dice Descartes que las cosas que conocemos son aquellas que concebimos con claridad y distinción.

DIOS:

Hasta el momento, Descartes sólo ha admitido la existencia de él mismo como ser pensantes, pero al pensar, tenemos ideas que son de dos tipos: las ideas mentales o actos del pensamiento, y las ideas que representan un objeto. Estas últimas representan cada una un objeto distinto. Estas ideas existen en el alma humana, pero se quiere saber si lo que ellas representan, existen también fuera. De esta forma, Descartes lleva a cabo un análisis de los tipos de ideas y encuentra tres tipos: ideas adventicias, que parecen representar algo exterior, al sujeto, y están en la mente; ideas facticias, que representan cosas inventadas y no responden a la razón; e ideas innatas, que están siempre en la mente humana. Entre las ideas innatas está la de un ser infinito, Dios. Descartes utiliza varios argumentos para demostrar la existencia de Dios. El argumento ontológico dice que al existir una idea innata de infinito, exige la existencia de un ser sin limitaciones llamado Dios. Otro argumento es el de la finitud del yo. Descartes ha sido capaz de demostrar la existencia del yo, pero al ser un ser finito no se ha podido crear a sí mismo, y si así hubiese sido, se hubiese dotado de perfección, como la que tiene Dios. Por lo cual, el ser humano ha sido creado por un ser con todas las perfecciones, Dios. El tercer argumento es el de la causalidad, que dice que las ideas imperfectas han podido ser producidas por ideas imperfectas, pero que las ideas perfectas e infinitas, han debido ser creadas a causa de la propia perfección, representada en la idea de Dios. Una vez demostrada la existencia de Dios, Descartes sitúa en él el último fundamento de los conocimientos. Dios fundamenta la verdad de los conocimientos del ser humano, porque es imposible que Dios engañe, ya que es perfecto.

SUSTANCIA EXTENSA:

Descartes quiere saber cuál es la naturaleza de los cuerpos. Había encontrado la sustancia pensante del yo, que no necesita de ninguna otra cosa para existir, estableciendo su concepto de sustancia. La sustancia pensante es la primera sustancia, y es concebida por la razón. Junto a las sustancias pensantes encuentra a Dios, que se concibe desde su atributo de infinito, por lo cual es sustancia infinita. A él le corresponde propiamente la definición de sustancia, ya que él  es el único que no necesita de otra cosa para existir. Falta pues, explicar los cuerpos, Descartes reduce los cuerpos a una estructura, a orden y medida. Considera la materia sin sus otras cualidades, considerando sólo sus dimensiones que son las características que definen la extensión. Concibe así los cuerpos como sustancia extensa. Esto se toma como cierto ya que es evidente a la razón, y como queda demostrado con la existencia de Dios que no existe un Genio Maligno, no podemos engañarnos.

EL DUALISMO MENTE-CUERPO:

Para Descartes el universo es una gran máquina. Todo en él se reduce a extensión y movimiento. Como el universo en su conjunto, las plantas, los animales y el propio cuerpo humano son mecanismos. Los movimientos de los seres vivos obedecen a las mismas fuerzas que operan en el resto del universo. La posición que mantiene Descartes frente a los cuerpos, plantea el problema de la comunicación entre las sustancias, o la unión entre mente y cuerpo. La única respuesta que Descartes puede dar es Dios, éste creó de tal manera el mundo material que son válidos para él los conceptos e intuiciones de la mente humana. Descartes señala un lugar donde se realizará la unión entre el cuerpo y el alma humanos y se trata de la glándula pineal donde se unifican todas las sensaciones que producen los órganos de los sentidos.

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