domingo, 1 de noviembre de 2015

TEMA 1.

PLATÓN:

Platón.

EL SABER FILOSÓFICO. 

Platón, filósofo griego nacido en 427 a.C., escribió sus obras en forma de diálogo. En estos diálogos pretende defender la razón frente a la opinión, la superstición y los hábitos mentales aceptados comúnmente y que pese a presentarse como ciertos, son totalmente absurdos. El objetivo de su filosofía es político, organizar el Estado de acuerdo a la "verdadera filosofía", ya que sólo bajo ella se podrá alcanzar la "verdadera justicia", si por el contrario la sociedad se basase en la opinión, el Estado se corrompiría y reinará la violencia.

LA REALIDAD.

Platón está convencido de que esta verdad existe, puesto que el ser humano puede hacer ciencia, que consiste en un conjunto de conocimientos universales, inmutables y necesarios, necesariamente estos objetos que se conocen existen en la realidad, ya que si no estos conocimientos carecerían de valor y no podríamos conocerlo. Mediante la observación y la experiencia, el ser humano llega a concluir que en el mundo en el que vive, todas las  cosas son particulares, contingentes y cambiantes, es decir, que todo en este mundo se encuentra en continuo cambio, y que nada permanece igual.  Como ya había afirmado la existencia de unos objetos que no cambiaban, la ciencia, y puesto a que en este mundo donde vivimos todo cambia, Platón se ve obligado a duplicar el mundo. Estos dos mundos correspondían uno al mundo donde vivimos, el mundo sensible, donde se encuentran los objetos particulares, contingentes y cambiantes; y el mundo inteligible, donde se hallan estos objetos necesarios, universales e inmutables a los que Platón llama Ideas. A cada objeto del mundo sensible, le corresponde una Idea en el mundo inteligible, que es su esencia, los objetos del mundo sensible sólo son reflejo de las Ideas, las que constituyen la verdadera realidad, frente a estos objetos, que son una realidad de segunda clase, depende de las Ideas.
Las Ideas tienen una serie de características que las definen. Son objetivas, es decir, son realidades ideales auténticas, entidades sin cuya existencia sería imposible el conocimiento científico y que no dependen del sujeto o mente que las piense. Son también universales, mientras que los casos sensibles son individuales. Son inmutables e indivisibles, no cambian ni se dividen, al contrario que las cosas del mundo sensible. Son, a su vez, eternas, transcienden en el tiempo, y no existen ni en el espacio ni en el tiempo como las cosas sensibles. Y por último, las Ideas son jerarquizadas, y hay una Idea con un rango tan alto que las abarca a todas, es la Idea de Bien, ya que para los griegos, y recordamos que Platón lo era, el sentido de la vida humana es alcanzar el Bien. Platón establece una relación de causalidad expresada como imitación o copia entre los objetos sensible y las Ideas, que son trascendentes, "modelos" y "arquetipos ideales", de estos objetos sensibles, que no son más que meras "copias", "sombras" o "imágenes" de ellas.
Para explicar la existencia del mundo sensible, Platón introduce la figura del Demiurgo, que por ser sumamente bueno e inteligente, actuó sobre una materia informe y caótica que existía desde siempre, dándole forma, sirviéndose como modelo de unas Ideas que también existían desde siempre.

EL CONOCIMIENTO.

Platón afirma que el verdadero conocimiento, que tiene como objeto las Ideas, es recuerdo y no conquista o adquisición. Aprender es sinónimo de recordar, y enseñar equivale a "ayudar a recordar lo olvidado"
El conocimiento sensible es el que se obtiene a través de los sentidos, este tipo de conocimiento sólo proporciona opinión, Doxa, y en él no hay verdad puesto que sus objetos de conocimiento, las cosas, son contingentes, individuales y cambiantes. Sin embargo, existe otro tipo de conocimiento, el conocimiento intelectual, el verdadero, cuyo objeto de conocimiento es la ciencia, Episteme, y cuyos objetos, las Ideas son universales, necesarias e inmutables. No obstante, Platón distingue diversos grados en el conocimiento tanto sensible como intelectual, que son representados gráficamente en el "pasaje de la línea" (A-D-C-E-B). El segmento AC representa el conocimiento sensible, proporcionando opinión (Doxa) y posee dos subniveles,el primero es el segmento AD, que corresponde a la imaginación, es el conocimiento que el ser humano adquiere mediante conjeturas, reina la confusión y la imprecisión; el segundo es el segmento DC, que corresponde a las creencias, es el conocimiento del mundo sensible propiamente dicho, y conoce unas realidades que se encuentran en continuo cambio. El segmento CB representa el conocimiento intelectual, proporciona ciencia (episteme), posee también dos subniveles, el representado por el segmento CE, es el pensamiento, conocimiento, se obtiene cuando se razona y se va de las hipótesis a las conclusiones y se deducen. Y el representado por el segmento EB, el conocimiento, se obtiene cuando partiendo de las hipótesis y basándose sólo en las Ideas y no en las imágenes, se va al principio de las mismas, a un principio que no necesita de ninguna hipótesis, sino que es hipótesis de las demás; la Idea de Bien que, según Platón, es la Idea que se encuentra en la cúspide de la jerarquía, siendo la causa de que todas las demás "posean existencia y esencia". Para llegar a "recordar lo olvidado" hay que seguir un método que Platón denomina dialéctica, y que es el camino que va desde la imaginación al conocimiento. Una vez que el ser humano ha descubierto el principio de todas las Ideas, se halla en el camino que se ha de seguir para señalar a los seres humanos cómo hay que vivir para hacerlo justamente.

EL SER HUMANO. 

Para Platón el ser humano es un alma espiritual. El verdadero yo del hombre es el alma, el cuerpo no es más que su cárcel, unida a él accidentalmente, y que le impide alcanzar su verdadero destino. Aunque Platón distingue tres almas, sólo la racional, de naturaleza espiritual constituye el verdadero ser humano, las otras dos; la irascible y la concupiscible son propias del cuerpo y desaparecen con la muerte de éste. El alma racional, en cambio, es inmortal, no muere con el cuerpo, seguirá existiendo y también existía antes de unirse al cuerpo, ya que vivió en el mundo de las Ideas, lo que le permitió su contacto con las Ideas y el conocimiento verdadero que se debe recordar (Reminiscencia). Para defender esta teoría de la inmortalidad del alma, Platón utiliza el argumento de la simplicidad del alma. Sólo se puede disolver, y la muerte es disolución, aquello que está compuesto. Lo simple, y por lo tanto el alma ya que es espiritual, no se puede disgregar, no se somete a cambios.

LA ACCIÓN.

Platón insiste en la necesidad de que el ser humano se purifique, para ello debe seguir el ideal de comportamiento humano, que consiste en que el alma superior o racional dirija a las otras dos y se dedique a su actividad propia, el conocimiento.
Sólo mediante la sabiduría puede realizarse el ser humano plenamente y conseguir la felicidad. Pero para que el ser humano se dedique al conocimiento, necesita ser virtuoso en cierta medida. No existe pues una identificación total entre sabiduría y virtud.. La virtud es necesaria para la sabiduría pero no se identifica con ella. La virtud se necesita para alcanzar la sabiduría, y por consiguiente, la felicidad, consiste en el dominio del alma racional. Deducimos entonces que sólo la sabiduría puede perfeccionar al ser humano. Como la Idea de Bien es la causa de todas las Ideas y realidades sensibles, todas estas deben ser buenas. Sólo cuando el ser humano llega a conocer la Idea de Bien, puede obrar correctamente, convertirse en virtuoso y ser feliz.
Se basa en la teoría del intelectualismo ético, sólo bajo el conocimiento del Bien, puede obrarse bien. Según esta teoría el que sabe lo que es el bien, lo obra necesariamente. Y al revés, si alguien obra mal, es porque no conoce el bien, ya que nadie desea el mal para sí mismo.

LA SOCIEDAD.

Los sofistas planteaban una contraposición nomos-physis, entre las leyes y la naturaleza, como consecuencia defendían que la sociedad, la ciudad no era natural. Sin embargo, Platón se opone a esta teoría, siempre y cuando las leyes de la sociedad sea justa, nomos y physis se relacionan, no son opuestos.
El ser humano es un ser social por naturaleza, para Platón esta afirmación tiene tres significados. Por una parte, el ser humano tiene una naturaleza que le empuja a la vida social; por otra parte, el ser humano no puede alcanzar la Idea de Bien por sí solo, necesita vivir en sociedad para poder hacerlo; por último, significa que la organización de la sociedad tiene su fundamento en la naturaleza humana. Por lo tanto, si en el cuerpo había tres almas, en la sociedad hay tres estamentos: gobernantes, que al igual que el alma racional debe dirigir a los otros, guardianes y productores. La sociedad sólo será justa si cada uno de los estamentos cumple correctamente con su obligación. Los gobernantes deben organizar y dirigir la sociedad, deben ser elegidos entre aquellas que muestren una mayor voluntad de justicia y prudencia, y se les enseñará a desconfiar de lo sensible y a valorar lo inteligible. Estos gobernantes deben ser los filósofos, ya que son los únicos que, mediante el conocimiento, han contemplado la Idea de Bien, y por lo tanto, los únicos capaces de gobernar. Los guardianes tienen como función defender del Estado frente a sus enemigos, deben poseer fortaleza, y recibir una educación determinada, enseñándoles a reprimir sus apetitos y deseos, y no tener otro objetivo más que cumplir su función social. Por último los productores tienen como función conseguir los bienes de consumo necesarios en la sociedad, sus virtudes son la moderación y la templanza, y no requieren de una educación específica.

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