lunes, 18 de enero de 2016

TEMA 4.

SANTO TOMÁS DE AQUINO:

Santo Tomás de Aquino.

RAZÓN Y FE:

Hasta la época de Tomás de Aquino lo más característico era subordunar los conocimientos racionales al ámbito de la fe, puesto que esta por sí misma no es suficiente para alcanzar la verdad, que es Dios. Se defendía que no había ninguna separación entre razón y fe, ambos colaboran para llegar a la verdad, dando prioridad a la fe. Sin embargo, en el siglo XII surge Averroes, que defiende que el dominio filosófico es completamente diferente de la fe. Defiende que filosóficamente puede ser verdadero lo contrario de lo que teológicamente aceptaba como verdad de fe. (Teoría de la doble verdad). Esto constituye el problema razón y fe que Aquino trata de resolver. Santo Tomás de Aquino sostiene la tesis de que la teología y filosofía se encuentran separadas. La filosofía verifica sus supuestos a través de los datos del mundo sensible, que obtiene por deducción sin necesidad de recurrir a la divinidad, mientras que la teología lo hace apoyándose en la revelación divina. Pero aún siendo ambos tipos de conocimientos diferentes, no existe conflicto entre ellos, ya que ambos proceden de Dios, y si lo hubiese, habría ocurrido un error en el razonamiento, ya que las verdades teológicas no pueden estar equivocadas. Afirma que hay verdades a las que se puede llegar tanto mediante la razón como mediante la fe. Ambas deben colaborar aunque sean independientes. La tarea de la razón será construir una teología natural desde la cual conocer aquello que previamente creemos gracias a la teología revelada (tipo de conocimiento cuyo origen, y por tanto fundamento, es la revelación divina, que no se puede negar, y constituye los preámbulos de la fe). Estas verdades son absolutas, ya que proceden de Dios, y este no nos puede engañar. Si mediante la teología natural ( razonamiento filosófico) se llegasen a conclusiones distintas que mediante la teología relevada, se deben negar. De esta manera la fe ayuda a la razón evitando que llegue a conclusiones equivocadas.

EL SER HUMANO Y EL CONOCIMIENTO:

Tomás de Aquino toma su teoría del ser humano de Aristoteles, aunque la modifica como consecuencia de su fe cristiana. afirma que el ser humano no es una unidad sustancial. El alma y el cuerpo no son dos sustancias diferentes unidas, sino que corresponden a una sola realidad, una única sustancia. El cuerpo es la materia que le da sustancia al ser humano, y el alma, la forma. Sin embargo, existe entre el cuerpo y el alma una cierta independencia, que le permite al alma no ser aniquilada con el cuerpo, ni tampoco ser destruida en sí misma. El alma puede existir con independencia del cuerpo cuando este muerte ya que el alma es inmortal. Se distinguen tres tipos de alma: vegetativa, sensitiva e intelectiva, en el alma hay memoria, entendimiento y voluntad, y las dos primeras se subordinan a la voluntad. El alma vegetativa se encarga de la nutrición y la reproducción. Y el alma sensitiva o apetitiva, de la irascibilidad y concupiscencia y el alma intelectiva se encarga del conocimiento por abstracción, esta última tiene una cierta independencia con el cuerpo y es exclusiva de los hombres.
El ser humano se encuentra en un universo de sustancias, cada una de las cuales está también formada por materia y forma. La materia individualiza mientras que la forma es universal, el verdadero conocimiento consiste en captar las formas, que se lleva a cabo mediante procesos de abstracción. Este proceso comienza por los sentidos, que captan los objetos particulares y crean una imagen de ellos en su imaginación. Mediante el entendimiento agente se consigue extraer únicamente la forma de estos objetos, que son convertidos en conceptos mediante el entendimiento paciente, lo que permite a la mente humana razonar gracias a ellos. Este proceso de abstracción lo toma de Aristóteles. Para Santo Tomás, el objeto del conocimiento humano es la verdad, definida como la adecuación entre la realidad o cosa y el entendimiento, en otras palabras, que se correspondan exactamente a la realidad con los conceptos de nuestra mente. Esta verdad es única ya que procede de Dios.

DIOS:

La existencia de este Dios es, para Tomás de Aquino, necesaria y posible. Es necesaria, porque la existencia de Dios no es evidente para el ser humano. La naturaleza divina es distinta a la nuestra, y no llegamos a entenderla, por lo que necesitamos explicar su existencia por medio de cosas más conocidas por nosotros, porque siempre que sea posible, es mejor comprender que creer. Y es posible porque el ser humano apoyándose en las cosas sensibles, que son de nuestra misma naturaleza, encontramos apoyo para demostrar la existencia de Dios mediante la causalidad, por medio de los efectos de Dios, podemos conocerle a él, que es nuestra causa. Para demostrar la existencia de Dios, Tomás de Aquino desarrolla cinco vías, todas ellas con una misma estructura. Se comienza partiendo de la observación de un hecho, del que no tenemos explicación y deseamos buscarla, así que buscamos sus causas, su causa está causada a su vez por otra causa, y se procedería hasta el infinito, pero para evitarlo, se niega la posibilidad de una serie infinita de causas, por lo que coloca a Dios como causa final. La primera Vía es la del movimiento, tiene su base en la teoría Aristotélica del motor inmóvil, se parte del hecho de experiencia que supone el movimiento, el cambio. Las cosas del mundo se mueven, y para ello necesitan de otra cosa que las mueva, ya que nada puede ser motor de sí mismo, de esta manera se procedería hasta el infinito siendo una cosa motor de otra pero como es imposible una serie infinita de causas, se debe admitir la existencia de un primer motor, que no necesite de otro y lo sea de todo lo demás, este motor último es Dios. La segunda Vía es la vía de la causalidad eficiente, también tiene su base en Aristóteles, arranca del hecho de que todas las causas de este mundo están a su vez causadas, ninguna causa puede ser causa de sí misma, por lo que su causa será una ajena a ella y la causa de esta otra, como no es posible infinitas causas, es necesario una primera causa eficiente, Dios. La tercera Vía es la Vía de la contingencia, vemos en la naturaleza cosas que existen y que pueden no existir. Todo lo que tiene posibilidad de no existir es porque hubo un tiempo en el que no existió, de esta manera, consideraríamos que hubo un tiempo en que nada existía, pero de la nada, nada procede, ha de existir un ser necesario que no puede dejar de existir. Este Ser necesario puede tener su origen en otro ser necesario, y este a su vez en otro, pero eso sería una serie infinita de causas, lo que no es posible, por lo que debe haber un único ser necesario, Dios. La cuarta Vía es la de los grados de perfección, en la naturaleza encontramos cosas más o menos perfectas, para determinar si una cosas es más o menos perfecta necesitamos de un criterio de perfección, una base con existencia real para que nuestros juicios tengan sentido. Existe un ser que posee en sí mismo todas las perfecciones y que nos sirve como criterio, un objeto es más o menos perfecto en la medida en que se parezca a él. Este ser infinitamente perfecto no puede ser otro que Dios. Y, por último, la quinta Vía es la vía del orden del universo, observamos que todas las cosas en la naturaleza, incluso aquellas que carecen de conocimiento, obran con una finalidad, esto nos lleva a suponer que hay un ser que obra por estas cosas, una primera inteligencia ordenadora de la finalidad de las cosas, Dios. Demostrada su existencia, Dios puede ser conocido por la razón, Dios es el existir puro, la plenitud absoluta, por lo que es infinito, como ser infinito, no puede faltarle nada, por lo que no se concibe en él ningún cambio, en definitiva, Dios es inmutable, eterno y posee todas las perfecciones. Aquino establece la distinción entre esencia y existencia, la esencia es lo que algo es, su definición y con la existencia nos referimos al hecho de existir. Las esencias pueden o no existir, confirmamos que en su esencia no se encuentra la existencia, estos son los seres contingentes, pero hay un ser necesario, en cuya esencia está la existencia, Dios. Al demostrar su existencia y afirmar que Dios es causa de todo, afirma por lo tanto que el mundo ha sido creado por Dios y que éste lo conserva continuamente.

LA ÉTICA. LA LEY NATURAL:

La ética de Santo Tomás se basa en la ley natural, que es la expresión en la naturaleza humana de la ley eterna prescrita por Dios. La razón humana capta las obligaciones morales inscritas en nuestra naturaleza creando la ley natural. Esta moral es teológica, obra por un fin, y este fin, para los seres humanos es la felicidad entendida como trascendencia. La naturaleza humana es fuente de normas, por lo que las conductas buenas serán aquellas que perfeccionen dicha naturaleza. El ser humano tiene una tendencia natural cuyo cumplimiento conduce al bien, mediante la razón, a partir de estas tendencias se deducen las normas de la ley natural. El ser humano tiende naturalmente a conservar la vida, existencia, por tanto es un deber moral conservar la vida. Como animal se ve inclinado a conservar la especie, de lo que deriva el deber moral de la proclamación y la crianza de los hijos. Y por último, como ser racional, se ve inclinado a la verdad y a vivir en sociedad, por lo que tiene el deber moral de buscar la verdad y ser justo. Esta ley natural tiene una serie de características, es evidente, universal e inmutable. la ley natural es parte de la ley eterna, la ordenación divina de la naturaleza. Pero esta ley eterna a diferencia que al resto de los seres vivos no obliga la conducta del ser humano, ya que este, está dotado de libertad y razón. Por último, la ley positiva está constituida por el conjunto de normas particulares descubiertas por la razón humana orientadas a la vida en sociedad.